El crédito al consumo, como herramienta para la liquidez inmediata de los consumidores, es clave en el desarrollo de la economía de nuestro país. Sin el crédito al consumo, las dificultades para la satisfacción de los deseos y necesidades de los consumidores afectarían directamente a la calidad de vida de los ciudadanos. Según Liliana Marsán, experta en consumo y distribución y responsable del Observatorio Cetelem desde 2008, el consumidor en los últimos años ha evolucionado tremendamente con Internet. El cliente necesita cada vez menos acudir a las tiendas. Hablamos de un consumidor muchísimo más informado, y mucho más seguro de lo que compra que hace 10 años: sabe lo que quiere, sabe el precio que debe pagar por él y sabe dónde comprarlo. Por otra parte, el desarrollo del llamado consumo alternativo, apoyado por una sociedad educada en Internet para compartir, está variando el modo en que compramos y nos relacionamos como consumidores y distribuidores: Promociones especiales, webs de compra colectiva, trueque, alquiler de productos hasta ahora de compra habitual… El crédito al consumo tendrá que adaptarse para satisfacer las nuevas necesidades del consumidor del siglo XXI en la era de Internet. Una oferta de crédito adaptada al crecimiento del canal de venta online; a la búsqueda de la simplicidad más absoluta y a la transparencia en las ofertas y los contratos, que cada vez más se realizarán en un proceso online por cualquiera de los dispositivos que ya estamos acostumbrados a utilizar: tablets, smartphones…