Antonio Giraldo, Director de Jurídico y Compliance de Cetelem España, ha desarrollado toda su actividad profesional en Cetelem, siendo responsable desde 1989 de distintas áreas funcionales y operacionales. Presidente de la Comisión de Crédito al Consumo en ASNEF (Asociación Nacional de Establecimientos Financieros de Crédito), Antonio es un reconocido experto del sector.

Por eso hemos querido compartir con él unas palabras acerca del crédito al consumo y su evolución.

¿Cómo valoras la evolución del crédito al consumo en España en los 25 años que llevas dedicados al sector?

Valorar 25 años de crédito al consumo en unas líneas es cuando menos arriesgado, pero intentaré ver la evolución desde una perspectiva más cualitativa que cuantitativa.

Si empiezo por aquellos a los que dirigimos nuestros servicios –los clientes-, la gran diferencia es que hoy disponen de mucha más información sobre los productos y sus derechos, ellos y los consumidores en general. Esto no es solo porque la normativa haya evolucionado haciendo hincapié en la transparencia, sino porque el sector entiende que la relación con el cliente debe estar basada en la confianza, principalmente en la del cliente para con la entidad que le presta el servicio de crédito.

Una mejor información tiene que ver también, por supuesto, con la aparición de nuevos canales de comunicación: principalmente la gran revolución que supuso la aparición de Internet –no hace tanto de esto-. Internet permitió acceder a todo un mundo de información, eso sí, de una manera que sin embargo hoy consideramos ya casi superada por la eclosión digital. La tecnología móvil ha permitido a los clientes el acceso a la información desde cualquier lugar, desde cualquier dispositivo y de manera inmediata. Esto supone también para las entidades financieras nuevos canales de relación con sus clientes y nuevas maneras de hacer llegar sus ofertas comerciales al público en general.

También han cambiado los tradicionales canales de distribución del crédito al consumo (todavía mayoritarios), como son la red de establecimientos comerciales y concesionarios de automóviles, en los que se encuentra el bien o servicio deseado y la financiación para adquirirlo. Estos han evolucionado junto con las entidades de crédito al consumo, con procesos de solicitudes de crédito mucho más eficientes que redundan en beneficio de dichos establecimientos comerciales, de los clientes y de la entidad financiera.

Lo que no ha cambiado es que el crédito al consumo sigue siendo una de las grandes palancas del crecimiento económico y, hoy más que nunca, un componente imprescindible para la recuperación económica a la que estamos asistiendo.

En definitiva, este sumario repaso a un cuarto de siglo lo resumiría en que el cliente tiene mucho más donde elegir en cuanto a entidades financieras, canales y productos. Y en que lo que toda entidad debe cuidar es una excelente experiencia del cliente en su relación con ellos.

¿Crees que la sociedad entiende la importancia del crédito al consumo en el día a día de un sistema económico como el nuestro?

Por supuesto que sí. Lo entiende la sociedad y lo entienden las instituciones. La Unión Europea ha lanzado recientemente acciones tan relevantes como el dotar de fondos a muy bajo interés a las entidades financieras para que estas puedan aplicarlos a la financiación del consumo, consciente de que el consumo interno es un gran motor de reactivación y crecimiento económico de los países desarrollados. Si esto lo ponemos en relación con acciones a nivel nacional como los diversos planes (PIVE) de ayuda a la adquisición de automóviles, podemos constatar que la financiación al consumo juega un papel ineludible en el desarrollo y crecimiento económico.

En cuanto a los consumidores, creo que son plenamente conscientes. No ya solo por el crecimiento del volumen de crédito solicitado y concedido (a la espera del dato anual, el tercer trimestre de 2014 mostraba un crecimiento de financiación al consumo y automoción del 6,7%, siendo del 14,15% solo el de automoción), sino y sobre todo, por su opinión en diversas encuestas sectoriales en las que valoran muy positivamente, y como un servicio absolutamente necesario, el disponer de financiación para la adquisición de bienes y servicios que necesitan o desean.

¿Cuál es el papel que juegan los actores del sector del crédito al consumo en los tiempos que corren?

Si por actores consideramos, fundamentalmente, a las entidades especialistas en crédito al consumo, estas son determinantes como vehículos que hacen llegar la financiación allí donde confluye la oferta y la demanda de bienes y servicios: es decir, en los establecimientos comerciales, incluidos los concesionarios de automóviles.

Este es el círculo virtuoso, ya que el comercio y el consumidor se erigen en motores de crecimiento donde el combustible –la financiación- es suministrada por dichas entidades. Sin financiación al consumo este cae dramáticamente, ya que los consumidores utilizamos el crédito como medio esencial para anticipar la adquisición de bienes y servicios que necesitamos.

De otra manera, accederíamos a cubrir dichas necesidades con el ahorro y ello supondría una ralentización de la economía. Tengamos en cuenta que el punto de venta es el destino de los productos fabricados por la industria, con lo que sin financiación al consumo toda la cadena (desde la fabricación hasta su distribución) se vería afectada, y en toda la cadena hay puestos de trabajo.

¿Y en el medio y el largo plazo? ¿Qué futuro deparas al crédito al consumo en España?

Después de la grave crisis sufrida, en el que el volumen de negocio de crédito al consumo se ha dividido por dos, parece que la recuperación económica está permitiendo que la financiación vuelva a sendas de crecimiento.

El mejor indicador del futuro esperanzador que se vislumbra es que el desempleo siga disminuyendo y que el crecimiento económico de España alcance ratios que permitan reducir más rápidamente el nivel de desempleo actual. El paro es uno de los frenos más importantes en el negocio del crédito al consumo, no solo desde la perspectiva del impago de los créditos en curso (riesgo manifestado durante la crisis) sino también en la prudencia que tanto consumidores como entidades deben mostrar, los primeros en sus demandas de crédito y las segundas en sus procesos de estudio y decisión.

Hoy, el factor clave es que el contexto económico actual (y su previsible buena tendencia) hace crecer la confianza de unos y otros, y así estamos asistiendo a un crecimiento en el consumo interno que, como decía anteriormente, supone un vector de desarrollo económico muy importante.

Un elemento que considero debe destacarse en el presente y futuro cercano es la gran inversión que los especialistas del crédito al consumo estamos haciendo para adaptar nuestro procesos de negocio a los usos y hábitos de consumo de nuestros clientes, particularmente en cuanto a la multicanalidad (que permite a los consumidores acceder al crédito desde cualquier dispositivo y lugar). Esta innovación en procesos también se evidencia en los establecimientos comerciales, consiguiéndose el doble efecto de facilitar la tramitación de solicitud de financiación tanto al establecimiento como a su cliente, que una vez obtenida la financiación, acaba siendo también el nuestro.